El
equipo
Los
pies de gato
El
arnés
La
cuerda
Mosquetones
y cintas
Frenos
y descensores
El
casco
Los pies de gato
Las zapatillas se escogen en función
de las propias exigencias y capacidades técnicas; las hay
puntiagudas, que se adaptan mejor en la roca caliza, orificios y
agarraderos; con la punta más redondeada, para adherencias
y granito; altas y pesadas, relativamente, para media montaña;
ligeras para bloques, y otras que son ligerisimas y por eso se llaman
ballerine, zapatillas de baile.
Para empezar se aconseja una zapatilla polivalente,
no demasiado incómoda, ni muy rígida ni muy blanda.
No hay que fiarse de una marca
cualquiera, sino de las mejores que son básicamente las italianas:
la Sportiva, Dolomite, Scarpa y Asolo; One Soport; y la española
Boreal, que ofrezca una óptima relación calidad/precio.
Debido a la blandura de la mezcla de la suela,
es frecuente el tener que cambiarlas con una cierta asiduidad. Las
zapatillas deben quedar bien ajustadas; cuanto más se adhieren
al pie (en especial a los dedos de los pies), mayor es la sensibilidad
que ofrecen. Pero no hay que exagerar: por lo general, lo correcto
es un número y medio menos de la medida normal. Además,
la nueva generación de zapatillas
tiene cosidos longitudinales y materiales que no se deforman con
el tiempo. Es mejor probarlas sin medias, como normalmente se llevan
durante la escalada; si luego hace frío o da angustia llevarlas
con el pie desnudo, siempre se puede colocar una media baja y trasparente
de nilón.
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