Asegurar
Asegurar desde el suelo
Asegurar desde arriba
La reunión
Nudos
Tan importante como saber escalar, es saber
asegurar a nuestro compañero.
Su vida depende, no sólo de su habilidad como escalador,
sino de nuestra aportación al asegurarle ante una posible
caída. Por ello, cuando nos toque asegurar a nuestro compañero,
deberemos hacerlo con la misma concentración e interés
que ponemos cuando somos nosotros los que estamos "colgados"
de la pared.
Tendremos que tener en cuenta un par de nociones básicas
para actuar como aseguradores competentes. Para ello vamos a distinguir
varias situaciones que vamos a necesitar dominar para poder asegurar
a nuestro compañero con total seguridad en todas las situaciones
que nos podamos encontrar.
Consejo: no
se aconseja hablar por el movil mientras se está asegurando
ya que la atención no es plena y la seguridad de nuestro
compañero depende de nosotros. No intente reproducir la imagen
ya que está hecha por profesionales.
Asegurar desde el suelo
Aquí se trata principalmente del mismo
tipo de aseguramiento que se emplea en top-rope, es decir, un aseguramiento
al cuerpo mediante un nudo dinámico u ocho. El
aseguramiento al cuerpo se ha impuesto en el ámbito de la
escalada deportiva y se emplea mayoritariamente.
Esto se debe a su fácil manejo, que
hace posible reaccionar rápida-mente y reducirla fuerza de
la caída. El problema de la inexperiencia se ve atenuado
por el hecho de que el que asegura debería estar ya acostumbrado
a descolgar y a sujetar eventuales caídas en top-rope. El
tirón al cuerpo, por lo tanto, no debería ser algo
nuevo para él, lo único que varía es su fuerza,
que en el caso de una caída del primero, será notablemente
mayor.
Las situaciones inadecuadas para el aseguramiento
al cuerpo anteriormente mencionado, se dan siempre que la dirección
del tirón en caso de caída no tenga la suficiente
verticalidad. Como valor límite, se puede tomar una inclinación
de la cuerda de aproximadamente 60° no siendo recomendable asegurar
al cuerpo si la verticalidad es inferior.
Es recomendable que el que asegura se autoasegure
a su vez
para no verse proyectado violentamente hacia arriba, y/o desplazado
hacia un lado con un movimiento pendular.
Este consejo vale para escaladores sin experiencia
en aguantar caídas del que escala de primero, y en determinadas
situaciones, también para escaladores expertos.
El autoaseguramiento se realizará principalmente
en los árboles, y consistirá en un nudo cabeza de
alondra hecho con un anillo, o bien, ante la necesidad de un aseguramiento
a mayor distancia, en la propia cuerda de escalada (Siempre que
la cuerda restante sea suficiente para realizar el largo). Este
autoaseguramiento tiene que impedir el choque del que asegura contra
la pared pero, por otro lado, debe permitirle también una
cierta libertad de movimientos.
Para cumplir estos requerimientos el autoseguro
debe estar -más o menos- enfrente de la proyección
sobre la pared de la dirección que tendría el tirón
en caso de caída. Esto se consigue situándose lo mas
exactamente posible entre el punto de anclaje y el primer seguro
intermedio. Esto no suele resultar posible en el caso de los autoaseguramientos
directos a la pared, por lo que siempre que el único unto
de anclaje disponible sea sólo una clavija al comienzo de
la ruta, esulta aconsejable operar como si se tratara de una reunión.
siguiente
volver
|