Cabredo
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Historia

 

 

 

 Cabredo aparece documentado como apelativo locativo desde el s. XII. En su término estaba el despoblado de San Pedro. Formó parte del Principado de Viana, instituído por Carlos III "el Noble" en 1423 para dotar a su nieto D. Carlos, hijo de Blanca I. A partir de la muerte de este rey, se vió envuelto en las contínuas guerras que sostuvo Juan II de Aragón, esposo de Dª Blanca I, contra los reyes de Castilla. Acabó siendo tomado por los castellanos y reconquistado por los navarros en 1430.

En la división administrativa que establecieron las Cortes de Navarra en 1757, para la plantación y conservación de árboles, Cabredo aparece incluído en la unidad histórico administrativa del Valle de Aguilar. A él perteneció hasta comienzos del siglo XIX, cuando con las reformas de 1822 pasó a formar parte de Álava, volviendo a Navarra tras la restauración del Antiguo Régimen en 1823. De nuevo en 1841 formó parte de Álava, pero en esta ocasión, las protestas de las autoridades regionales y locales consiguieron que se reincorporara definitivamente a Navarra, constituyéndose en municipio independiente en el año 1845.

 

Arte y arquitectura

Ver ampliadaFué sede, en 1580, de un importante taller de escultura dirigido por Pedro Gonzalez de San Pedro, del lugar de San Pedro. El edificio más relevante de su legado artístico es la iglesia de Santiago el Mayor. Se trata de un edificio tardo-gótico realizado en sillería y construído entre el s. XVI y el XVII. El retablo mayor, de estilo protobarroco, acoge esculturas y relieves de un retablo anterior de estilo romanista. Las capillas del crucero acogen los retablos rococós del Ecce-Homo y del rosario, estilo al que pertenece la sillería del coro.

Dentro del núcleo urbano se localiza la ermita del Santo cristo, con la imagen de un Cristo expresivista de finales del s. XVI. Y otra de San Simeón, patrono nacido en Cabredo. En la hermita de Nuestra Señora del Carrascal, se conservan restos de la edificación del s. XVI.

En su arquitectura civil, donde aún domina la piedra, abundan las construcciones de sillería del s. XVI, algunas con escudos de los ss. XVI al XVIII.

Las fiestas patronales se celebran en honor a San Simeón y San Gil el tercer fin de semana de Septiembre.

 

 
 
   
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